Luego
de un mes, nos volvemos a encontrar; y aunque en este encuentro prometo no
extenderme tanto como en el primero, intentaré plasmar ciertas convicciones
igual de interesantes e informativas.
En
este choque de ideas, nos adentraremos en la profundidad de la literatura de
terror argentina.
Aunque
éste es un género que puja cada vez más, y más fuerte, el público en general se
resiste, y suele ser escasa la cantidad de lectores que lo frecuentan.
En mis pensamientos aparece el designio de que
esto se debe a que los usuarios argentinos, nos encontramos (todos) sesgados
por la creencia de que la literatura extranjera, es mejor que la nacional;
sobre todo cuando nos encontramos con referentes como Bram Stoker, Edgar Allan
Poe, H. P. Lovecraft, Mary Shelley, Stephen King, etc.![]() |
Bram Stoker. Irlandés. 1847-1912.
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| Edgar Allan Poe. Estadounidense. 1809-1849. |
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| H. P. Lovecraft. Estadounidense. 1890-1937. |
La
narrativa argentina tiene una fuerte tradición heredada de escritores como
Borges y Cortázar, quienes escribieron cuentos afines a lo fantástico muy
cercanos al horror. Seguramente porque fueron lectores de Edgar Allan Poe, H.
P. Lovecraft y el rioplatense Horacio Quiroga, que es un puntual del género.
Esa herencia (o carga, pues la mochila es muy grande para los nuevos autores),
es lo que diferencia a los narradores argentinos de los demás.
Uno
de los pioneros nacional del género fue por ejemplo Juan Jacobo Bajarlía, quien
en 1992, con su célebre obra “Drácula, el vampirismo y Bram Stoker”, analiza la
triada vampiro-Stoker-vampirismo como los tres lados del mismo rostro de una
bestia diabólica.
También
es de suma importancia mencionar a Norberto Luis Romero, oriundo de Lanús,
quien en 2002 lanzó a la venta la obra que más seguidores le dio, “Isla de
sirenas”. Aunque este autor se especializa en literatura fantástica, fue
considerado como “raro”, ya que a la hora de escribir, le da a sus historias y
a sus personajes una distinción oscura donde parece que el aire se vuelve
pesado y es cada vez más difícil respirar; aunque las tramas rebalsadas de
suspenso, y con cierta connotación de terror, logran que el escaparse de la
historia sea algo imposible.
Pero
hay nuevos autores argentinos que ayudar a expansionar este género en
crecimiento, como por ejemplo Mariana Enríquez, Juan Terranova Y Mauro Crochet.
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| Mariana Enríquez. Argentina. 1962- |
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| Juan Terranova. Argentino. 1975- |
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| Mauro Croche. Argentino. 1978- |
Es
importante mencionar que uno de los grandes impedimentos para que este
subgénero continúe desarrollándose, son las editoriales. Éstas se encuentran
soslayadas por cánones elitistas de las grandes academias, donde piensan que lo
local jamás superará a lo internacional; además se sabe que es muy difícil
asustar, pero desde las letras… es un trabajo todavía más arduo.
Además,
cabe mencionar que a lo largo de la historia argentina, no muchos escritores se
animaron a perpetrar en este mundo escribiendo este tipo de obras. Por esto,
también se debe la escasa cantidad de editoriales que encontramos con ánimos de
publicar estos libros.
Si
bien en los últimos años, varias pequeñas editoriales están cortando con esta
barrera despectiva hacia el género, se encuentran surgiendo diversos nuevos
autores emergentes, independientes y hasta algunos autogestivos, que se están
abocando al terror.
Por
consiguiente, es una preciada mención destacar que es incondicional el apoyo
que los lectores le brindan a estos nuevos autores, ya que le demuestran que la
literatura convencional se encuentra en plena metamorfosis, y que la
contemporaneidad de géneros de horror, se encuentra en plena progresión, y que
llegó para quedarse.
Palmieri, Laura Cecilia.






Muy bien, pero les vuelvo a repetir el tema del fondo con relación al tipo de fuente elegida y color. Desde mi puesto teniendo la luz del sol de espalda no puedo seguir la lectura cambien eso tal vez el tamaño, y eso que tengo buena visión. Mantengan la periodicidad de las publicaciones.
ResponderBorrarMuy bueno... Me encanta E. A. Poe.
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