jueves, 8 de agosto de 2019

Literatura de terror. Grandes autores y problemáticas del género.

     Luego de un mes, nos volvemos a encontrar; y aunque en este encuentro prometo no extenderme tanto como en el primero, intentaré plasmar ciertas convicciones igual de interesantes e informativas.
En este choque de ideas, nos adentraremos en la profundidad de la literatura de terror argentina.
     Aunque éste es un género que puja cada vez más, y más fuerte, el público en general se resiste, y suele ser escasa la cantidad de lectores que lo frecuentan.
     En mis pensamientos aparece el designio de que esto se debe a que los usuarios argentinos, nos encontramos (todos) sesgados por la creencia de que la literatura extranjera, es mejor que la nacional; sobre todo cuando nos encontramos con referentes como Bram Stoker, Edgar Allan Poe, H. P. Lovecraft, Mary Shelley, Stephen King, etc.

Bram Stoker. Irlandés. 1847-1912.

Edgar Allan Poe. Estadounidense. 1809-1849.

H. P. Lovecraft. Estadounidense. 1890-1937.

     La narrativa argentina tiene una fuerte tradición heredada de escritores como Borges y Cortázar, quienes escribieron cuentos afines a lo fantástico muy cercanos al horror. Seguramente porque fueron lectores de Edgar Allan Poe, H. P. Lovecraft y el rioplatense Horacio Quiroga, que es un puntual del género. Esa herencia (o carga, pues la mochila es muy grande para los nuevos autores), es lo que diferencia a los narradores argentinos de los demás.
     Uno de los pioneros nacional del género fue por ejemplo Juan Jacobo Bajarlía, quien en 1992, con su célebre obra “Drácula, el vampirismo y Bram Stoker”, analiza la triada vampiro-Stoker-vampirismo como los tres lados del mismo rostro de una bestia diabólica.
     También es de suma importancia mencionar a Norberto Luis Romero, oriundo de Lanús, quien en 2002 lanzó a la venta la obra que más seguidores le dio, “Isla de sirenas”. Aunque este autor se especializa en literatura fantástica, fue considerado como “raro”, ya que a la hora de escribir, le da a sus historias y a sus personajes una distinción oscura donde parece que el aire se vuelve pesado y es cada vez más difícil respirar; aunque las tramas rebalsadas de suspenso, y con cierta connotación de terror, logran que el escaparse de la historia sea algo imposible.
     Pero hay nuevos autores argentinos que ayudar a expansionar este género en crecimiento, como por ejemplo Mariana Enríquez, Juan Terranova Y Mauro Crochet.


Mariana Enríquez. Argentina. 1962-

Juan Terranova. Argentino. 1975-

Mauro Croche. Argentino. 1978-
     Es importante mencionar que uno de los grandes impedimentos para que este subgénero continúe desarrollándose, son las editoriales. Éstas se encuentran soslayadas por cánones elitistas de las grandes academias, donde piensan que lo local jamás superará a lo internacional; además se sabe que es muy difícil asustar, pero desde las letras… es un trabajo todavía más arduo.
      Además, cabe mencionar que a lo largo de la historia argentina, no muchos escritores se animaron a perpetrar en este mundo escribiendo este tipo de obras. Por esto, también se debe la escasa cantidad de editoriales que encontramos con ánimos de publicar estos libros.
     Si bien en los últimos años, varias pequeñas editoriales están cortando con esta barrera despectiva hacia el género, se encuentran surgiendo diversos nuevos autores emergentes, independientes y hasta algunos autogestivos, que se están abocando al terror.
     Por consiguiente, es una preciada mención destacar que es incondicional el apoyo que los lectores le brindan a estos nuevos autores, ya que le demuestran que la literatura convencional se encuentra en plena metamorfosis, y que la contemporaneidad de géneros de horror, se encuentra en plena progresión, y que llegó para quedarse.




Palmieri, Laura Cecilia.

2 comentarios:

  1. Muy bien, pero les vuelvo a repetir el tema del fondo con relación al tipo de fuente elegida y color. Desde mi puesto teniendo la luz del sol de espalda no puedo seguir la lectura cambien eso tal vez el tamaño, y eso que tengo buena visión. Mantengan la periodicidad de las publicaciones.

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